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Capítulo XIV "Uno más uno nunca es demasiado"

De espaldas al mar.  Uno más uno nunca es demasiado


La habitación está muy sombría, a pesar de que la persiana está prácticamente abierta. Enciendo la luz y observo, mientras respiro profundamente, cerrando los ojos sin saber por qué. Pasado y presente. Su cachimba, su Play, sus numerosos libros, vinilos y CDs colocados al azar en extraña armonía. Lo imagino como un adolescente entre ingenuo y chulesco, luciendo sus pelos de estética punk o quizás desaliñados, colocando discos desordenados en la anticuada estantería. Su viejo tocadiscos está impoluto. Toda su adolescencia limpia, gracias al trabajo que realiza María. Sé que la casa de su abuela es el refugio perfecto para sus noches oscuras y los atardeceres imperfectos de su madurez. Todo huele a él, o eso me parece. Recojo los enseres que me han pedido y conduzco hasta el hospital escuchando la radio sin oír nada. María  y Cesc custodian la habitación de la Sra. Paquita que sigue convaleciente y muy débil después de la operación a co…

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