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De espaldas al mar. Capítulo XIII "Una vez más"

El despacho es demasiado frío. El blanco lo empalaga todo y la ausencia de color en paredes o estanterías ensombrece un lugar donde se supone que la creatividad tiene que ser el leitmotiv. En contraste con esta presentación en exceso minimalista, Bea y Quim se comportan como si me conocieran de toda la vida y me hablan entusiasmados de todas las tareas que tendré que realizar a partir de ahora. No es una entrevista de trabajo al uso, me contratan aún sin conocerme sólo porque vengo recomendada por Ricard y casi hablan más ellos que yo, cosa que agradezco infinitamente pues mi noche ha sido de todo menos plácida. Mi ángel Ricard me salva del desorden de mi vida, es el ancla que evita cualquier naufragio en lo profesional, aunque en lo personal su personaje como extra condiciona el estado del barco en el que navegamos, restando protagonismo al que hoy siento como actor principal. El nuevo trabajo me permitirá seguir teniendo autonomía y tiempo, aunque mucho menos que ahora, para continua…

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