Es tan sencillo



Es tan sencillo

Es tan sencillo mirar por la ventana y ver el cielo. Respirar el aire fresco de la mañana. Entender el significado de la palabra amor y amar sin ataduras, sin apegos, sin condiciones

Es tan sencillo comprender lo que es la vida, verdadera asesina de lo que creemos ser, inconsciente y fugaz como un suspiro

Es tan sencillo caer en el abismo de lo cotidiano comprimiendo el corazón, esclavos de las normas, de las preguntas y ¿sus respuestas?, de lo incierto

Es tan sencillo arrastrarnos hacia el ruido, fluir con la lágrima amarga de los porqués,  disimular y simular el vacío, abandonar el silencio

El simulacro de incendio que nos mantiene despiertos pero no vivos, la huida hacia la nada, el viaje a quién sabe dónde, la angustia del pasaje a oscuras, el frío que cala los huesos del no muerto, el príncipe destronado, la rana triste de una princesa libre, el festín de los enanos, el circo de los tuertos, Alicia sin país, una bella que no duerme, ¿y si alguien te observa en secreto?

Es tan sencillo ver el mar en calma y ni siquiera pensar que la tempestad avanza. Vivir el ahora. Mirar a la cara al ego y ordenarle que se marche, ahuyentar al miedo que sólo habita en nuestra mente inquieta y desobediente

Cruel habitante de la indecisión el duelo nos ata a un pasado que ya no es. La tristeza ataca, muerde, nos despedaza cual lobo hambriento y despiadado entre la nieve blanca

Pero es tan sencillo vivir. Abandonar los patrones que nos incomodan y nos esposan junto al tronco ya caído. Huérfanos de héroes de papel, solitarios, nos dejamos herir para recrearnos en el victimismo del no voy a poder

Quiero. Porque es tan sencillo amarse a uno mismo que encadenarnos al yugo de este infierno cristiano queda en papel mojado cuando se da el amor, primero en uno mismo, después en los demás

Es tan sencillo hablar de corazón, sentir con el alma, ser uno, que nos han enseñado a vivirlo con terror y hemos aprendido a ignorarnos para necesitarnos los unos a los otros, olvidados de nuestro ser, presos infieles a nuestra esencia

Vamos a mirar por la ventana de nuestro yo más íntimo e interno y ver el cielo azul y el mar en calma. Hagámoslo y desnudémonos como cuando el aire roza y acaricia la mejilla con la naturalidad de lo que es etéreo, de lo que es eterno, la serenidad nos ampara

Es tan sencillo....



Reflexiones de una mujer con tacones al borde del camino

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